El deseo de las futuras madres alcanzó un nivel geopolítico. Mía y Paz decidieron que solo podían saciar su hambre con el Mangostán de Oro, una fruta exótica que solo se encontraba en una región específica y cuyo transporte debía ser inmediato para no perder sus propiedades.
Julián y Oliver terminaron alquilando un barco de carga privada en el puerto de Ginebra. El problema fue el capitán: Romulo "El Rudo", un antiguo cliente de Oliver al que este no pudo librar de una multa por "estacionamient