CAPÍTULO 229. Una promesa.
CAPÍTULO 229
Una promesa
El edificio todavía temblaba una y otra vez. La estructura comenzaba a resquebrajarse en su interior. No eran sacudidas aisladas, era una continua vibración que recorría las vigas, suelos, rompiendo algunas paredes y bases.
El aire estaba denso; el polvo se colgaba como una neblina gris y el olor a metal caliente y a cables chamuscados se pegaba en la garganta.
Julián no escuchaba nada parecido a la calma. Había dejado de oír el mundo cuando vio a Teresa encerrada en e