CAPÍTULO 191. Manos que ayudan, manos que rompen.
Capítulo 191
Manos que ayudan, manos que rompen.
La sala principal del penthouse estaba en absoluto silencio cuando Gabriel se levantó del sillón. Silvio lo observó desde su escritorio. Diego con el ceño fruncido, lo vio dirigirse hacia la cocina por una taza de café.
Isabela desde su sillón frente a la chimenea, notó que Gabriel se veía mas ansioso.
El ambiente se sentía pesado, distinto. La tensión no venía solo del trabajo o de la ausencia de noticias sobre Teresa; era algo más profundo.