CAPÍTULO 16. El inválido debe morir.
Capítulo 16
El inválido debe morir.
El silencio se quebró como un vidrio al resonar la voz de Gabriel desde la penumbra.
—Isabela…
Ella se giró de inmediato, su cuerpo tenso, y en su interior una mezcla amarga de culpa y sorpresa. Diego también lo miró, pero su rostro mantuvo la compostura. Gabriel avanzaba lentamente, impulsando con fuerza su silla de ruedas sobre el asfalto resquebrajado, la mirada fija en Isabela, sin reparar en Diego, como si él fuera apenas un bulto incómodo.
—Me has dicho