CAPÍTULO 115. La caída de los fuertes.
Capítulo 115
La caída de los fuertes.
La orden de allanamiento temblaba en la mano de Julián como si el papel reflejara la urgencia del momento. No hubo tiempo para explicaciones al llegar al penthouse. La fiscalía, la patrulla y el equipo legal ya se habían colocado en fila, ellos también subieron a los vehículos y siguieron a la unidad que lideraba la operación. En el radio, la voz del comisario fue firme.
—Mantener formación —dijo—. Entrada controlada. No adelanten. Fiscalía al frente. Entendido.
El convoy no tardó en llegar al Jardín del Edén. Un camión intentaba salir a toda prisa. Julián clavó la mirada en el conductor y notó su urgencia y nerviosismo, alertó al comisario.
—¡Alto! Policía, detenga el camión ahora mismo.
Los agentes saltaron de los vehículos con rapidez. Dos hombres subieron a la caja y abrieron las compuertas. Más de treinta mujeres se incorporaron, confundidas, algunas llorando, otras murmurando entre ellas sin entender qué pasaba. Un oficial iluminó sus rost