Kate se miró en el espejo analizando su aspecto. Esa noche se había arreglado de más. Su maquillaje impecable, su cabello recogido en un peinado que fácilmente podría ser deshecho ya que al alfa le gustaba tirar de este al punto que podía quedarse con puñados en sus manos y tirarlos de lado como si no doliesen nada. Sus mejillas con colorete rosado dándole un aspecto más lozano, unos labios rojos escarlatas muy brillantes y que sabía que le gustaba a su pareja.
Su túnica, dejaba ver todo el cen