Lena caminaba sumisa en sus pensamientos de un lado a otro sin un sentido fijo. Su rostro estaba sombrío y miraba sus pies con cada paso que daba. Sentía su pecho abatido y el puchero en sus labios cada vez se hacía mayor, pero su expresión se iluminó de pronto al escuchar unos pasos detrás de ella y reconocer ese olor.
Al momento se giró mirando la figura alta y esbelta que avanzaba hacia ella amarrándose el cinturón cubriendo el torso desnudo que era más amplio y definido de lo que muchos rec