Asya sabía que el hijo de su pareja, Ilayen, volvería ese día. La festividad y el baile que ella haría sería en conmemoración de su cumpleaños. Solo no se esperó que aquella sensación que la había invadido nada más entrar a la sala, que le hacía quemar cada parte de su cuerpo y encima de ella casi hacerle perder la conciencia llevándola apuntar a esa persona con la espalda, más porque se sentía atraída que para atacarlo… era provocada por precisamente ese lobo.
Tragó en seco apenas sin escuchar