Capítulo 42 — Los mismos gustos que tu madre.
—Dilo otra vez. —Alex me tenía acorralada en mi cama, debajo de su cuerpo.
Su rostro oculto en el hueco de mi cuello, haciéndome cosquillas cada vez que se reía o resoplaba divertido.
—Ya me estoy arrepintiendo de haberte dicho todo. —me quejo a medias, pero totalmente divertida por su cambio tan abrupto de actitud.
Una vez más tenía al Alexander divertido y sexy. Había vuelto a mi lado y ahora mejor que nunca.
—Solo una vez más.
Niego con la cabeza, aguantando la risa y empujándolo lejos de mí