—Y ahora, damas y caballeros, —la voz del presentador resonaba por el salón. Todos estaban alrededor de sus mesas, mirando todo el espectáculo— llegamos al momento más esperado de la noche. Estas hermosas señoritas serán subastadas esta noche para que tengan una cita con algún afortunado caballero del lugar.
Mi corazón dio un vuelco. No quería estar aquí, no quería ser subastada como un trofeo. Sentía asco de todos los jóvenes que estaban frente a nosotras, pero la mirada insistente de mi abuel