Capítulo 96
|| Punto de vista de DANTE ||
La habitación estaba en penumbra, iluminada solo por el tenue resplandor de la lámpara de la mesilla de noche. El silencio se extendía a nuestro alrededor como una soga, pesado y sofocante.
Me senté en el borde de la cama, con los codos sobre las rodillas, mirando fijamente al suelo. Mi mente se sentía como cristales rotos: cada pensamiento era agudo y doloroso, y me cortaba más profundamente cada vez que intentaba darle sentido. Mi madre se había ido.