Capitulo 92
|| Punto de vista de Bellona ||
El aire del hospital estaba cargado de dolor, y el peso de la pérdida me oprimía como un sudario asfixiante. En cuanto entré en la habitación, lo sentí en lo más profundo de mi ser: ese tipo de dolor que se instala en lo más profundo y es imposible de sacudir.
Valentina, mi suegra, yacía inmóvil en la cama del hospital, con el rostro inquietantemente tranquilo, como si solo estuviera dormida. Pero no era así. Nunca volvería a despertar.
Se me encogió