Capítulo 171
|| PUNTO DE VISTA DE REINALDO ||
Cuando entró, los miembros de su familia ya estaban sentados. Demasiadas miradas. Demasiadas expresiones controladas. Nadie sonreía.
No le gustaba que convocaran reuniones como esta. En su mundo, las reuniones significaban guerra, ya fuera fuera de la puerta o dentro del linaje.
Tomó asiento sin saludar a nadie. El silencio se mantuvo durante un momento y, entonces, su tío, uno de los mayores que siempre hablaba como si estuviera dictando sentencia, carraspeó.
—Llegas tarde —dijo el hombre.
Reinaldo apretó la mandíbula. —He venido tan pronto como me lo han dicho.
—No se trata de tu agenda —intervino otra voz, más aguda—. Se trata de tu imagen.
Reinaldo miró rápidamente hacia quien había hablado. Era un primo. Más joven, pero siempre ansioso por parecer importante. Siempre ansioso por convertir los problemas de los demás en su propia ventaja.
Reinaldo se recostó en su asiento, lento y controlado, como si nada en la sala pudiera afectarle.