Oscuridad absoluta y aterradora.
Era el tipo de negrura absoluta que tragaba el oxígeno y aplastaba por completo los pulmones. La muerte súbita y violenta de las enormes unidades de aire acondicionado dejó un vacío zumbante en los oídos de Valentina. El único sonido que quedaba en el reducido espacio del baño era el estruendo del agua hirviendo que seguía cayendo implacablemente contra los azulejos de mármol.
El vapor pesado y asfixiante presionaba contra su piel, pero su sangre se estaba helan