Mi abuelo no solo entregó a mi tío, sino que también la seguridad que tenía en la casa; se encargó de rodear toda la propiedad y custodiar a aquel hombre que me había hecho tanto daño.
—Pensé por un momento que ibas a defender a mi tío, me dió temor, siendo sincera.
—No, no puedo seguir defendiendo a alguien que se atreve a hacer ese tipo de cosas. Fallé como padre, aunque no sé en qué momento esto pasó, pero lo que mi hijo hizo es la prueba de que quizás me hizo falta más disciplina o más cariñ