—A-Arcel. —Su nombre escapó de mis labios. Puedo sentir su polla endureciéndose aún más contra mi espalda.
—Joder, me encanta cómo suena mi nombre en tu boca. —Besó mi hombro mientras yo jadeaba. Fue un orgasmo intenso, como si la frustración de antes, cuando no me dejó terminar, finalmente se hubiera liberado. Sacó su dedo, y sé con m*****a certeza que lo lamió y me probó. Solo de pensarlo, mi cuerpo volvió a calentarse.
—¿Y qué hay de mí? —preguntó con una voz profunda y grave. Su mano subió h