Habían pasado seis meses en los que el pequeño Emiliano, iba y venía junto al cachorro Teodoro, Isabella, se había dedicado de lleno a su compañía y al cuidado de su hijo
Valentino, había salido de su peligrosa depresión gracias al viejo amo Demian, su abuelo fue quién al ya no poder seguir viendo como se estaba dejando morir, no comía, no dormía, tampoco trabajaba, solo se la pasaba encerrado bebiendo, ya no siquiera hacía las terapias físicas con el terapista Abel
Hasta que un día no soportó