En la mansión Salvatierra, Juan Carlos, se desvivía por Isabella, siempre tenía una sonrisa para ella, palabras cariñosas, la trataba como a su princesa adorada, pero como casi siempre pasa, no todo era miel sobre hojuelas, entre ellos había dos amantes que no permitían que se volvieran a unir
Uno de ellos era Valentino, Isabella no iba a olvidarse de lo que sentía por él, no podía aunque lo intentara, ella sabía que no podían volver a estar juntos, mucho menos ahora que estaba embarazada, ella