Una batalla ganada entre tanta perdida, era para Isabella, comenzar a sentir paz, por fin se había hecho justicia y lo que su padre le dejó, volvía de nuevo a sus manos, eso la hacía muy feliz, sobre todo por qué supo que su padre, siempre pensó en ella hasta el final de sus días
— Entonces Isabella, ¿ya lo has pensado? irnos del país y comenzar de cero en cualquier lugar del mundo no se escucha tan mal — Juan Carlos, preguntaba sonriente
— No seas ansioso, todavía lo sigo pensando, ahorita mi