Mundo ficciónIniciar sesiónEl viaje hacia el penthouse de Alex fue un ejercicio de tortura silenciosa. En el asiento trasero del auto blindado, la distancia de treinta centímetros entre nosotros parecía cargar un voltaje mayor que la red eléctrica de toda la ciudad. Alex no dijo una palabra; solo observaba el paisaje urbano con ese perfil de piedra, pero yo notaba el movimiento rítmico de su mandíbula.
En cuanto las puertas del







