Ricardo miró por la ventanilla, entendió la mirada de su hija.
Magnolia habló inmediatamente, —Aria, se está haciendo tarde.
Además, Ricardo no debería tener muchas ganas de ir hoy al parque de atracciones.
Pero al segundo siguiente el hombre cogió a Aria en brazos, —Vamos, te llevaré allí a divertirte.
Magnolia suspiró en silencio mientras veía marcharse a los dos.
Óscar la miró, —Venga, mami, no es la primera vez que sabes que mi hermana es juguetona.
—Lo sé, pero no es un buen día para ir al