Así que era un mocoso.
Ricardo dijo, —¿Tan poco convencido estás, nunca has perdido?
Óscar dijo frío, —No.
—Entonces hoy te daré una lección.
Los dedos de Ricardo cogieron velocidad y pronto la defensa que tanto le había costado construir a Óscar se desmoronó de repente.
Óscar se puso manos a la obra enseguida, sin darse cuenta de que había perdido tan rápido.
Óscar abrió el micrófono y dijo, —estabas fingiendo cederme, ¿no te dije que lo hicieras lo mejor posible?
Ricardo dijo, —El partido ya h