Óscar miraba absorto la pantalla del ordenador y sus pequeñas manos saltaban rápidamente sobre el teclado.
Frunció los labios mientras observaba cómo cambiaban los números en la parte superior del ordenador, nunca había estado tan serio.
Solía ser muy inteligente, y era conocido en la comunidad hacker, y nunca había conocido a muchos oponentes.
Pero ya no, no le gustaba Ricardo, pero tenía que admirar que era talentoso.
No era de extrañar que fuera capaz de reunir a tanta gente para luchar contr