Preparando una sorpresa.
Valentina había abandonado el comedor poco después del desayuno, alegando que necesitaba aire fresco. Dante no la siguió de inmediato. Se quedó sentado unos minutos más, con la taza de café ya frío entre las manos, fingiendo que escuchaba las conversaciones ligeras que seguían flotando alrededor de la mesa.
Pero su mente estaba en otra parte. En ella. En la forma en que ella había sonreído esa mañana, educada, distante, como si estuviera mirando a través de un cristal.
Cuando por fin se levant