La villa de Vincenzo no dormía como Venecia… No había agua susurrando contra los muros ni luces temblando sobre los canales. Allí, el silencio era más rígido, más limpio, más… vigilado… Como si el ruido fuera algo que debía eliminarse antes de siquiera existir.
Valentina lo sintió desde el primer momento en que cruzaron el umbral de mármol blanco una vez más. El eco de sus pasos eran silenciados por las paredes altas y los tapices viejos.
La habitación que les habían asignado era amplia, impec