Mundo ficciónIniciar sesiónCapítulo 10 :
La noche continuó ahora con un sentimiento de celos por parte de Dante, él no lo mostraba, pero su mirada reflejaba que estaba incómodo con la presencia del prometido de Valentina. Los veía felices y charlando, parecían una familia de verdad, como si alguien más le hubiera robado lo que más amaba. Dante no quería irse y dejar de verlos ni un minuto. Tenía las manos y la mandíbula tensas. Matteo solo observaba en silencio como Dante los seguía pero a cierta distancia. Valentina en su rostro reflejaba que estaba feliz en estos momentos, que nada le preocupaba. Y aunque se le acercaban más conocidos a Dante, para charlar… No podía sentir como sus celos e incomodidad se apoderaban de él. Apenas Valentina tuvo la oportunidad se retiró a uno de los tocadores, Dante tomó la oportunidad, no lo dudó ni un segundo y se llevó a su prometido a un salón apartado, Matteo se había quedado con ambos y los siguió de cerca. El ambiente era tan tenso que Matteo podía ver cómo una competencia empezaba entre esos dos, él sabía que esto era por su madre, por Valentina, lo cual lo intrigaba un montón. Camino pasando desapercibido hasta un sofá que tenía esa habitación y se sentó silenciosamente, quería observar que pasaría. Fue entonces cuando Matteo, reaccionó sorprendido, Dante había tomado del cuello de la camisa, al prometido de Valentina. — ¿Quien se supone que eres como para ser el prometido de Valentina?... —pregunto de manera directa. — ¿Y a ti por qué te molesta eso? Sea o no su prometido, deberías respetar eso. —exclamo mientras trataba de zafarse de las manos de Dante. — Por qué soy su socio más cercano, estuve antes que tú, por muchos más años. —dijo sacudiendolo ligeramente. — ¿Estas loco acaso?... No eres más que un estupido por querer estar al lado de una mujer con un hijo y su futuro esposo. Dante estaba que colapsaba de la rabia que sentía, se sentía vulnerable e impotente. Matteo observaba con mucha atención este encuentro. — No importa si estoy loco o no, acabas de arruinarme la noche con tu presencia. — ¡Ja!... Lamento que así sea. ¿Vine por negocios y encuentro a mi mujer siendo arrastrada por ti? Dante no aguanto y le dio un golpe al estómago. — Tu no tienes derecho a hablar de ella como si fuera tuya… ¿Tienes nombre acaso?. —pregunto mientras se separaba de el, colocando distancia. — Alejandro… Ese es mi nombre… —dijo colocando una mano en su estómago. — Me gustaría seguir insultandote pero no lo vales. — Bueno, ¿quieres llegar a algún acuerdo?, dijiste que viniste por negocios… —comento con una sonrisa pícara mientras sacaba su billetera. — Si, pero no contigo, eres un- Antes de que pudiera decir algo, Dante lo detuvo en seco. — ¿Soy un que?. Alejandro se dio cuenta que volverlo a insultar traería consecuencias mucho más fuertes. — No te preocupes mucho por tu compromiso… Yo mismo haré que salgas de la vida de Valentina. — ¿Y por qué? ¿Solo por qué tú quieres?... — Si… Por qué yo la sigo amando. Esas palabras dejaron a Matteo y a Alejandro sorprendidos. Ambos no creían lo que escuchaban. Dante se percató de que Matteo estaba en la habitación, sentado, observando atentamente todo lo que pasaba. Entró en pánico más no lo mostró. Alejandro solo suspiro cansado, Matteo miraba fijamente a Dante, y este solo cruzó los brazos mientras se apoyaba contra la pared. El suave crujir de la puerta se escuchaba. Todas las miradas se dirigieron a quien entraría, Valentina… Al entrar solo observó con curiosidad lo que pasaba. —¿Qué hacen aquí tan serios?. —pregunto. —Nada, amor —respondió el prometido con una sonrisa temblorosa—. Solo hablábamos del evento y de cómo el señor Dante me hablaba de negocios. — Así es, negocios… —dijo Dante. Matteo lo miró con un suspiro casi imperceptible. “Que mentirosos” —Perfecto —respondió Valentina mientras tomaba en brazos de nuevo a Matteo. — Entonces, creo que ya es hora de retirarnos, cariño. — Si, es verdad, ya es tarde y Matteo debe dormir temprano. —comentó Alejandro acercándose a Valentina. Una despedida amarga fue lo que recibió Dante por parte de ellos, en especial, por Valentina. Solo pudo ver cómo ellos tres, como si fueran una familia, se marchaban sin más. Le dolía, incluso más que cualquier otra cosa en este mundo. Y lo peor… Valentina sabe que Dante, está tras de ella como una oportunidad de control más no de amor como este pretende hacerlo ver. Suspiró calmando su corazón agitado, se sentó en una silla. Aquella habitación tenía una ventana la cual uso para ver cuando ella se marchaba. Termino viendo un pequeño beso entre ambos. Lo molestaba terriblemente al punto de hacerlo lagrimear. Estando solo podía expresarse mejor… Pese a que está haciendo lo posible por agradarle, siente que la está perdiendo. Rápidamente sacó su celular de uno de sus bolsillos y marcó un número desconocido. — Necesito toda la información acerca de cierta persona que recién conocí en el evento de esta noche… Y quiero los resultados a más tardar pasado mañana… —comentó mientras continuaba observando el paisaje nocturno de la ciudad. — Oiga, usted ya no dice ni “hola” al menos. —exclamó a través del altavoz del celular de Dante. — Dime su nombre, lo buscaré en la lista de invitados. — Él se llama … Alejandro… Te lo encargo. Abruptamente terminó la llamada. Una guerra silenciosa había comenzado…






