—Camille —escuché lejana la voz de mi madre—. Rápido, preparen el coche.
Era incapaz de abrir los ojos, mas sí de escuchar y sentir todo a mi alrededor. Podía sentir mi cuerpo siendo llevado y la voz de mi madre junto a mí. Su mano acariciando mi cabello y susurrando palabras de consuelo mientras gritaba al chófer ir más rápido. Sentí entonces el sonido de varias voces a mi alrededor. Voces desconocidas y sensaciones de dolor en mi brazo.
—Pulso cardíaco elevado, presión arterial descontrolad