Evadne
Tengo que ser fuerte, no debo llorar.
Mientras Théo se ve obligado a la visita con Ravenna y su padre, yo no puedo hacer más que mirar desde la distancia como cuando era una pequeña niña que se escondía detrás de los muros, anhelando el amor de su hermana mayor.
Un par de lágrimas recorren mis mejillas sin que lo pueda evitar. Ante Théo trato de ser dura e indiferente, pero por dentro estoy destrozada y derrumbada.
¿De verdad él cree que quiero cederle mi puesto a alguien más? Viviría