Evadne
El carruaje tirado por los caballos negros del reino y un jinete nos conduce hasta la última casa que visitaré hoy. Estoy exhausta y eso empieza a notarse en mi cuerpo. El dolor de cabeza que me aqueja es insoportable. Thalia se da cuenta, porque de inmediato saca un pañuelo frío y lo coloca sobre mi frente.
—No debería esforzarse tanto, mi señora, este esfuerzo físico la desgastará más rápido, tiene que pensar en su…
—¡Shh! Calla, podría escucharte —susurro señalando al jinete del carru