Evadne
Théo me toma de la cintura mientras se despoja de la ropa que ahora parece un estorbo entre los dos. Es la primera vez que veo sus ojos ardiendo en deseo por mí. Se deshace de la tela con urgencia, rompiéndola en el camino a tomarme entre sus brazos.
Estoy prisionera debajo de su cuerpo macizo y musculoso, esos ojos marrones que siempre me ven con odio, esta noche me miran con una lujuria ardiente. Trato de regular los latidos de mi corazón, pero es imposible, la excitac1ón me recorre la