Evadne
Solo cuando la noche ha caído es que consigo separarme de Théo. Al elevar la mirada hacia él, su rostro es un enigma, un lienzo que me impide descifrar sus pensamientos más profundos. Intento buscar claridad en sus ojos, pero estos permanecen velados por una sombra impenetrable.
—Debo llevarte de vuelta al castillo —declara de manera repentina, haciendo que mi corazón retome su carrera desbocada.
—Théo, yo...
—No digas nada, Evadne. Podrías empeorarlo —su respuesta está cargada de un mis