Capitulo 7: Camino A La Venganza.
El tiempo dejó de medirse en días y comenzó a contarse en pequeños logros.
Un paso sin ayuda.
Una respiración profunda sin mareo.
Una noche completa sin despertar empapada en sudor.
Virginia aprendió a conocer cada rincón de la casa donde la habían rescatado: paredes de adobe, ventanas pequeñas, olor constante a leña y hierbas secas. Estaba en un paraje aislado, rodeado de monte y silencio. Nadie hacía preguntas. Nadie exigía explicaciones.
Eso la desconcertaba… y la tranquilizaba.