Capitulo 18: Dulce Venganza.
El espejo de la suite principal no mentía. La mujer que devolvía la mirada vestía un espectacular vestido de satén azul noche, de corte impecable y espalda descubierta, que caía como una cascada líquida hasta el suelo. Llevaba el cabello recogido en un moño alto, pulcro, que estilizaba su cuello y ponía en evidencia unos aretes de diamantes que Alejandro le había obsequiado esa misma tarde.
Ya no había rastro de la Virginia sumisa, de la mujer que lloraba con una copa de vino en la mano esper