Por otro lado, yo ya había dado con la familia del mecánico.
Su esposa era una mujer sencilla, que sacaba adelante con dificultad a sus tres hijos.
—Señora, nosotros ya aceptamos el dinero de ese hombre... Si de verdad hacemos lo que usted dice, ¿cree que mi esposo pueda salir libre?
No podía asegurárselo.
—Voy a pedirle a la abogada que haga todo lo posible por ayudarla. Queremos hacer todo lo posible para que su esposo regrese aquí con su familia, a cuidar a sus hijos.
Se cubrió la cara y romp