Apenas salió del hospital, su asistente lo llamó.
—Señor Villareal, revisé las cámaras. Hace tres días su esposa estuvo afuera de su estudio, pero no entró, se fue.
—¿Hace tres días?
En ese instante, recordó algo.
Corrió desesperado hacia su carro y arrancó a toda velocidad rumbo a casa.
Durante el trayecto, no paró de llamar a Mariana, pero su teléfono siempre indicaba que estaba apagado. Tampoco contestó ninguno de sus mensajes.
Nunca antes había pasado algo así.
Antes, sin importar lo tarde q