Mientras tanto, Fernando se quedó helado ante mis acusaciones. No daba crédito a lo que oía.
Sin perder tiempo, llamó al médico de la familia.
La respuesta que recibió fue tajante: aunque remotas, las posibilidades de un embarazo existían incluso tomando anticonceptivos. La probabilidad era mínima, eso sí.
Después, intentó llamarme con desesperación, una y otra vez, pero mi teléfono ya estaba fuera de servicio.
Acto seguido, Fernando contactó al asistente que lo había ayudado a encontrar un chiv