Mundo de ficçãoIniciar sessãoEsa noche, cuando Ahmose finalmente regresó a su palacio, la luna ya estaba alta en el cielo. Encontró a Nefertari sentada junto a la ventana de su alcoba. Estaba leyendo pero al oírlo entrar dejó el papiro a un lado y se levantó.
—Ahmose —dijo Nefertari. Se acercó a él, y sus manos se posaron suavemente en sus brazos—. Estás agotado.
Él asintió, dejando caer su peso sobre el diván. El cansancio era una carga física que ya no podía disimular. —Ha sido







