68
La noche se hizo más oscura. El Nilo seguía fluyendo. El barco se movía en la oscuridad. Ahmose regresó. Traía consigo dos trozos de pan y un trozo de carne seca. Le dio uno a Nefertari y otro a Baketamon.
—Es todo lo que tenemos —dijo—. Tenemos que racionar.
Nefertari miró el pan. Era duro. La carne, salada y seca. Su estómago se revolvió. En el palacio, el pan era suave. La carne, asada. Pero el hambre era más fuerte que su repulsión. Tomó un bocado. Masticó. El sabor del pan aunque duro e