69
Nefertari se quedó con las mujeres. La curiosidad se había convertido en un silencio pesado. Nadie le hablaba. Ella, la Princesa de Menfis, la hija del visir, estaba sola. En ese momento se dio cuenta de la dura realidad de su nueva vida. Pero su corazón no se rindió. No podía. Ahmose la había salvado. Y ella no iba a ser una carga.
—Hola —dijo Nefertari a una mujer que cocinaba pan en el fuego—. Mi nombre es Nefertari.
La mujer, de unos cuarenta años, con un rostro curtido por el sol, la mi