Mundo de ficçãoIniciar sessãoBaketamon llegó al muelle solitario, siguiendo las indicaciones del comerciante. Era un tramo de la orilla apartado del bullicio principal del puerto, donde solo unas pocas barcazas viejas estaban amarradas y la vegetación crecía más salvaje. El tamarindo que le habían descrito se alzaba, oscuro y vetusto, sus ramas nudosas extendiéndose sobre el agua como brazos en oración.
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