Mundo de ficçãoIniciar sessão—Los hombres del río son muchos, hija. Y no todos son de fiar. Algunos solo ven el oro.
—Por eso mismo le pregunto a usted, mi señor —insistió Baketamon, con una pizca de desesperación en su voz—. Mi padre dijo que usted conocía a los barqueros más… experimentados. Aquellos que valoran la discreción. Aquellos que no hablan de sus cargas.







