Mundo ficciónIniciar sesiónAhmose estaba en el centro de la vanguardia, peleando como un ciclón de destrucción. Su espada bailaba, cortando, parando, abriendo un camino a través de las filas rebeldes. La armadura, pulida a pesar del desgaste de la guerra, estaba ya manchada de la sangre de sus enemigos. Sabía la trampa que Imhotep había preparado. Lo sentía en el viento que comenzaba a azotar con más fuerza.
—¡Cierren filas! ¡No se separen! —rugió Ahmose, su voz ronca por las órdenes apenas audible sobre el clamor—. ¡Protejan a los arqueros! ¡Que nadie rompa la formación! Khafra luchaba también con la ferocidad de un león, dirigía a sus batallones, formando un muro inquebrantable de escudos y lanzas. —¡Por el Faraón! ¡Por Menfis! ¡No cedan ni un solo palmo! En los flancos, la caballería del Capitán Nebu, rápida y letal, hostigaba a los rebeldes, golpeando sus líneas, creando confusión y aprovechando cualquier brecha que se abriera. Nebu era un






