Mundo de ficçãoIniciar sessãoAhmose estaba en el centro de la vanguardia, peleando como un ciclón de destrucción. Su espada bailaba, cortando, parando, abriendo un camino a través de las filas rebeldes. La armadura, pulida a pesar del desgaste de la guerra, estaba ya manchada de la sangre de sus enemigos. Sabía la trampa que Imhotep había preparado. Lo sentía en el viento que comenzaba a azotar con más fuerza.
—¡Cierren filas! ¡No se separen! —rugió Ahmose, su voz ronca por las órdenes apenas audibl






