Capitulo 108

En una cámara lateral del Templo de Amón, un lugar olvidado por la mayoría, donde el eco de las oraciones nunca llegaba, Imhotep se encontró con Kamilah. La estancia era pequeña, apenas iluminada por una lámpara de aceite que proyectaba siluetas distorsionadas sobre los relieves descoloridos de dioses menores.

Imhotep se hallaba de pie, observando a Kamilah con una intensidad que habría intimidado a cualquiera. Pero la joven doncella, con su rostro impasible y sus ojos fijos en él, no mostró ni un atisbo de miedo. Su lealtad era inquebrantable, forjada en años de devoción casi fanática hacia el Sumo Sacerdote. Llevaba una túnica sencilla, sus manos cruzadas delante de su abdomen, una figura casi invisible en la penumbra.

—Mañana al alba, el león dejará su guarida, doncella —dijo Imhotep—. Mi ejército marchará. La purificación comenzará fuera de las paredes de Menfis.

Kamilah asintió. —Mis oídos están prestos a vuestras órdenes, mi s
Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP