58.
De forma sorpresiva, Cirice brinca apoyándose en el tipo que la sostiene por el torso y se deja caer hacia delante, haciendo que el hombre pase por encima de su espalda y pierda el control sobre ella, cayendo frente a sus ojos y sin miramientos, la sirena encaja su espada entre los ojos del hombre, atravesando su cabeza hasta que la punta choca con la madera de la cubierta.
La acción deja boquiabierto a Morgan mientras que Barba Negra y sus hombres levantan sus espadas, gritan de júbilo y sigue