Emily.-
La luz del amanecer golpeó con fuerza mis parpados somnolientos, una queja salió de mis labios cubriendo mi cabeza con la deliciosa almohada de plumas de mi nueva habitación en el hotel de lujo de los Morgan, de pronto sentí como el lado vacío de la cama se hundió, levanté la cabeza con tanta rapidez que todo en el lugar parecía estar de cabeza.
— ¡Auch, Auch! ¡Mi cabeza! –Era Anna tenía un semblante pésimo y si ella se veía así yo debo estar peor. – ¿Cómo te sientes? –Arrastré cada pal