Daniel.-
— ¡Oye! Tu hijo como que está siendo muy atento con Bianca ¿No te parece? –Giro observo el ceño fruncido de Derek no puedo evitar reírme. –No me parece gracioso.
— Podemos arreglar un matrimonio ¿Quién mejor que mi hijo para que sea t yerno? –Le guiño el ojo, su aura de mafioso se hace presente mirándome como si quisiera asesinarme.
— No, mis hijas estarán recluidas en un convento y serán monjas –Solté una gran carcajada.
— Quiero oírte decirle eso a Diana, ¿No crees que mi hijo sea su