—Tú—Evan inhaló con fuerza, peinó su cabello mojado hacia atrás mostrando sus ojos—. ¡Eres una tonta!
Abbey parpadeó una, dos, tres veces antes de que vuelva a estallar.
—¡Niña malcriada y una mocosa insufrible!—la respiración iba y venía de forma pesada—. ¡Me hiciste caminar por todo el jodido bosque en plena tormenta y encima en la oscuridad!—el estallido de ira, seguía—. ¡Me sentí tan disgustado cuando sentí mi ropa toda fangosa, sabes!
—Err, yo...lo siento, supongo?...
De verdad, Abbey se s