—¡Já! Niño inteligente—a Evan le recorrió lava ardiente por las venas—. ¡No la toques!
Los niños salieron corriendo en cuanto vieron como un Evan enojado entraba al agua como si fuera un toro embravecido, menos el que se aferraba a Abbey como si fuese su salvación.
Atrapó al niño y rodeó su cuello con su brazo.
—Hace tiempo que veo que te estás burlando de mí, niño insoportable...
Abbey quedó sorprendida. Evan jugaba con el niño como si un hermano mayor "peleara" con su hermano pequeño y su ro