Llegaron al famoso "Paradise City" una isla hermosa, grande, con olas rompiéndose a cada segundo y vegetación variada. Todo un espectáculo a la vista, haciendo ver a los turistas del motivo de su nombre.
Abbey ya estaba completamente recuperada y bastante feliz, porque aprovecharon las vacaciones del instituto para ir y no perder clases en vano.
Se alegró mucho más al ver la casa de su abuela, en donde había pasado la mayor parte de su infancia.
—¡Todo está igual!
La abuela sonrió encantada.