Observo el reflejo que me devuelve el espejo. Una muchacha bonita, de cabello incómodamente corto, desordenado hacia los lados, una mirada limpia y labios rosa por el brillo labial.
Doy los últimos detalles a mis pestañas con el rímel y salgo disparada hacia fuera de mi habitación, despidiéndome de mis doncellas con unos abrazos rápidos.
Curiosamente encuentro a Evan recostado sobre la pared con los ojos cerrados. Al notar mi presencia los abre.
—Te tardaste una eternidad—De detrás de su cuerpo